Los amigos son esos hermanos que la vida nos da, son aquellas personas que al no ser de la familia directa se convierten en los compañeros perfectos de aventuras y desventuras. Así son los integrantes de Rumbasón, una banda ecuatoriana que sonó con fuerza allá por los años 80 donde el cantautor guayaquileño Héctor Napolitano, el poeta quiteño Ataulfo Tobar, Álex Alvear y otros fueron parte junto a grandes maestros de la música; todos crearon un legado que, recientemente, se unió por una buena causa.
Y es que la esposa de uno de sus integrantes, Hebert Cueva, sufrió un accidente y en lugar de recoger dinero se les ocurrió hacer un concierto solidario para los gastos del tratamiento. “El negro es bien querido y decidimos juntarnos ahora que aún seguimos con vida”, dice el viejo Napo.
En el evento del pasado viernes 20 de febrero en el Teatro Prometeo estaban los miembros originales del grupo: Héctor Napolitano, Ataulfo Tobar, Álex Alvear, Dany Cobo y Winfred Schael, luego cuatro décadas, para gozar como antes con sus canciones. Además, contaron con músicos invitados en el escenario.
Este fue un evento fraternal, mágico y espiritual donde “los amigos verdaderos” se reunieron para tocar su repertorio con las canciones de siempre, esas que llevan a mover el cuerpo y la mente con el son cubano y canciones de Buena Vista Social Club, el Trío Matamoros y los Compadres.
La historia detrás de…
Rumbasón nació de la alineación de la corriente afrocaribeña en los años 80, un género que en el Quito de aquel entonces no sonaba, cuando la banda apareció generó revuelo y una intensa movida cultural.
El contexto social que se vivía en la capital era un momento en el que la izquierda y la juventud se identificaban con la sensibilidad del Caribe. Se escuchaba mucho Rubén Blades, Willy Colón porque su música era crítica y contestataria.
Cada integrante aportaba su estilo: Alvear el de los Andes, «Napo» con el son y el bolero. La banda se hizo muy popular, siempre llenaban los teatros. Después se fortaleció con músicos de Pasto como Nelson Arellano en el bajo, Nelson Cadena en las congas y Edmundo Vizuete en la flauta.
El nombre fue idea de Jorge ‘Caballo’ Gómez, después de un viaje de regreso desde la playa de Atacames. Tocaron juntos, se presentaron en el Teatro Prometeo en el evento Rumba y Son, con los grupos Café con Leche y Taller de Música y así se bautizaron Rumbasón.
Ataulfo Tobar cuenta que el público llenó la pequeña sala. “La aceptación fue por su propuesta disruptiva y creativa, tanto en contenidos como en ritmos, que invitaba a bailar a los quiteños con algo más que las habituales cumbias y lejos del rock & roll. Sus letras reflejan un compromiso social y político, generando reacciones fuertes en quien las oye.
La reciente unión fue un éxito y todos recordaron su primera presentación en el mismo lugar, en el Prometeo, y con los mismos integrantes.

